Cómo defenderse de un psicópata o maltratador

En gran parte por la influencia del cine, tenemos en mente que un psicópata es un asesino del tipo Hannibal Lecter de “El silencio de los corderos”, cuando la verdad es que una pequeñísima proporción son criminales. Una mayoría de psicópatas no son delincuentes o no tienen antecedentes penales; son más bien personas encantadoras con cierto carisma superficial, son estafadores, farsantes o maltratadores, pero gracias a su habilidad de manipulación no se han delatado.

La relación entre maltrato y psicopatía es relativamente elevada y esta coincidencia es muy frecuente en los casos de violencia de género. Aunque existen maltratadores que no son psicópatas, lo que sí es prácticamente seguro es que en el caso de psicopatías vamos a encontrar maltrato, especialmente en la familia nuclear, en la ascendente o en relaciones de pareja. Las investigaciones arrojan el dato de que entre un 1% y un 3% de la población son psicópatas, por lo que en España se calcula que hay unos 800.000; y entre 20 y 40 por ciento de los agresores físicos de mujeres son psicópatas (Vicente Garrido; Amores que matan; 2001).  También existen mujeres psicópatas, aunque la prevalencia es mucho menor y el modus operandi puede ser muy diferente.

Cuando el maltratador es un psicópata, gracias a su inteligencia normal o incluso por encima de la media, puede manipular y explotar a la víctima de forma que el abuso físico y/o psicológico pase desapercibido para los demás e incluso para la persona maltratada que puede sentirse confundida en una especie de síndrome de Estocolmo como el que se da en personas secuestradas. El maltrato psicológico es más sutil y menos visible, aumentando en intensidad y frecuencia a medida que el psicópata o maltratador se siente más seguro, con más control sobre la relación. En una primera fase de contacto, la víctima se considera afortunada ante los encantos y atenciones del psicópata y no se percata de los rasgos más peligrosos sencillamente porque los ocultó bajo una máscara de persona normal o incluso humanitaria; sólo cuando éste ya se siente con el control, muestra su verdadero rostro. Es probable que la víctima ya haya adquirido ciertos compromisos con el psicópata (matrimonio, hijos, negocios e incluso mascotas pueden crear un lazo más difícil de romper), o que dependa económicamente de éste, lo que disuade de protegerse y alejarse. Al principio, no suele haber agresiones físicas, y sí maltrato psicológico en forma de humillaciones, descalificaciones o insultos, desprecio… todo destinado a la dominación y control absoluto de la víctima, ya que las personas con rasgos psicopáticos necesitan sentirse ganadores, con poder sobre las personas a las que en realidad considera objetos para utilizar en su beneficio, por lo que si consigue la obediencia de alguien de forma no violenta,  no suele arriesgarse a mostrarse con toda la crueldad de la que es capaz, y mucho menos exponerse a un arresto o procedimiento judicial.

Entre los rasgos de personalidad o patologías presentes con más frecuencia en  maltratadores encontramos:

* Trastorno narcisista de la personalidad (grandiosidad, necesidad de admiración, tendencia a la explotación de los demás y falta de empatía)

* Trastorno disocial de la personalidad (CIE-10) Este es el que describe mejor la personalidad del psicópata: (desprecio de los derechos de los demás y falta de empatía, no respeto de las normas sociales, deshonestidad, impulsividad, incapacidad para sentir culpa o remordimientos, irresponsabilidad, incapacidad para mantener relaciones personales duraderas, muy baja tolerancia a la frustración y bajo umbral para descargar agresividad, dando incluso lugar a comportamientos violentos)

* Trastorno paranoide de la personalidad ( desconfianza, rencor, susceptibilidad, celos)

* Adicción al alcohol u otras sustancias

HERRAMIENTAS QUE PROTEGEN DE PSICÓPATAS

Hay que tener en cuenta que los siguientes recursos son sólo útiles para protegerse de una relación abusiva o cuando  se ha decidido terminarla, ya que  cualquier incremento en los recursos de la víctima puede constituir una amenaza a la autoestima del maltratador o psicópata, incrementando su nivel de violencia. Vicente Garrido describe 3 tipos de psicópatas: el posesivo (necesitado de control y dominación, suele acosar e impedir que sus víctimas cuenten con apoyo familiar o social. El más peligroso en relaciones de pareja), el instrumental (utiliza a las personas para su propio beneficio; son sobre todo estafadores), y el mixto, que reúne características de ambos.

* Información

La mayoría de las personas desconocen los rasgos que caracterizan a un psicópata por lo que resulta más fácil dejarse embaucar por ellos. Hay que tener en cuenta que aunque no siempre sean extremadamente inteligentes, sí tienen una habilidad especial para intuir las debilidades y necesidades de los demás y explotarlas a su favor.  Cuanto antes se identifique que se está en las garras de un psicópata, más posibilidades de escapar o de salir indemne. Es importante conocer su personalidad, sus intenciones y lo que les motiva para protegerse o no seguir siendo sus víctimas. Algunos autores que han investigado y escrito sobre psicópatas son Robert Hare, Vicente Garrido y José Manuel Pozueco. Leer casos similares ayuda a comprender y a quitarse la venda de los ojos por enamoramiento, por dependencia o por confusión.

* Autoconocimiento

Nuestro mundo interno nos es a menudo muy desconocido. Observar con curiosidad y aceptación nuestros sentimientos, necesidades y deseos nos conecta con lo más íntimos de nuestro ser, y estar conectados con nosotros mismos nos acerca a nuestros objetivos, a ser los dueños de nuestra vida. El autoconocimiento es un repelente para psicópatas y maltratadores.

* Autoestima

El respeto por nosotros mismos es un factor que nos protege de personas abusivas. Reconocer nuestros puntos fuertes, cualidades y talentos es muy gratificante y fortalece nuestro papel en cualquier entorno, sin embargo, es más importante la aceptación incondicional de nuestros puntos débiles y defectos. Las personas con rasgos psicopáticos utilizan las cualidades de los demás para manipular; a una mujer que es compasiva por ejemplo, un psicópata  podría asustarla con suicidarse si se aleja, o a alguien generoso, hablarle de necesidades económicas. También utilizan los defectos de las víctimas para avergonzarlas y culpabilizarlas, menoscabando su autoestima.

* Asertividad

Es la capacidad de defender nuestros derechos, de decir no y poner límites, de expresar nuestras necesidades y deseos. Cuanto menos la ejercitemos, más se debilita y más cuesta hacernos respetar, pero también es cierto que cuanto más se practica más fácil resulta aplicarla. Hay una relación entre autoestima y asertividad, por lo que pequeños gestos de autoafirmación pueden aumentar la autoestima, y al respetarse y quererse hay más capacidad de expresarse y defenderse. Los psicópatas desprecian a las personas que no les plantan cara y que se dejan abusar, incluso se crecen y encuentran placentero aprovecharse de los que consideran débiles. Permitir que el enfado y la indignación les ponga en su sitio es muy sano. Eso sí, si hay dependencia económica o emocional puede ser más práctico primero protegerse y alejarse lo más posible.

* Socialización

Al igual que los depredadores en la sabana, los psicópatas y maltratadores escogen sus víctimas por su vulnerabilidad; cuanto más aisladas o menos integradas en un grupo, más susceptibles son de caer en sus garras. Es frecuente que en una relación de pareja, el maltratador aleje a personas que aprecien a su víctima, criticándolos o impidiendo de una forma u otra el contacto. Si estás en una relación de maltrato de larga duración, puede resultar difícil recuperar el trato con amigos o familia, pero es imprescindible contar con una referencia externa a esa relación destructiva. Los servicios sociales de la zona pueden proporcionar un apoyo emocional y logístico imprescindible cuando no se puede contar con familia o amigos; también es útil inscribirse en grupos de apoyo para compartir experiencias y tomar conciencia de lo que ha ocurrido.

*Empleo

Tener un entorno laboral es otro factor de protección; además de la independencia económica que aporta un empleo, es una fuente de autoestima si el ambiente es reforzante. Si tu pareja es un maltratador, te conviene mantener tu trabajo tanto si te vas como si te quedas en esa relación destructiva. Por otra parte, los compañeros de trabajo, usuarios y clientes pueden ayudarte a ver que hay otras formas de relacionarse mucho más sanas que la del maltratador.

*Terapia

La psicoterapia ofrece un entorno seguro en el que se van a fortalecer los recursos personales y las herramientas descritas arriba. Es muy importante tomar conciencia de lo ocurrido, de cómo se ha llegado a ser víctima para no volver a caer. Es necesario que se produzca un proceso de “desvictimización” y de fortalecimiento de la propia identidad, la cual se ha debilitado al tratar íntimamente con un maltratador o psicópata.

Psicólogos Eleva Madrid y Las Rozas