Problemas que tratamos

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ESTRÉS LABORAL O AFECTIVO

Ambiente conflictivo en el puesto de trabajo, objetivos de la empresa que cuesta cumplir, incertidumbre en el mercado laboral… son aspectos laborales que pueden llegar a ser percibidos como altamente amenazadores, activando en exceso las respuestas fisiológicas y emocionales, con lo que dejan de ser adaptativas y agotan nuestros recursos. Las relaciones afectivas (de pareja, familiares, amigos…) también pueden ser el foco de respuestas de estrés, impidiendo una comunicación fluida y a menudo provocando alteraciones del sueño, alimentación y dolencias psicosomáticas.

ANSIEDAD

La ansiedad o activación del sistema nervioso autónomo es una reacción de nuestro organismo ante situaciones estresantes para la movilizar energía que nos ayude a afrontarlas eficazmente; sin embargo, cuando es excesiva causa el efecto contrario, llegando a bloquear los recursos y causando mucho malestar. El haber vivido traumas en la infancia parece predisponer a síntomas de ansiedad en la adultez, también puede haber factores genéticos y ambientales que contribuyan a la reactividad ansiosa. Las manifestaciones de la ansiedad son muy diversas y difieren de una persona a otra; las más frecuentes son las rumiaciones u obsesiones sobre hechos estresantes, estado de alerta, alteraciones del sueño (despertares frecuentes, pesadillas, sueño poco reparador), síntomas físicos (taquicardias, mareos, sensación de ahogo…) falta de concentración, irritabilidad y ataques de ira, tensión muscular (a menudo causante de contracturas), inquietud e impaciencia.

La intervención psicoterapéutica irá dirigida hacia la autorregulación emocional, cambiar las creencias negativas sobre la capacidad de afrontamiento, aumentar la confianza, y tolerar la exposición gradual a lo que se teme a la vez que se activan los recursos personales.

ATAQUES DE PÁNICO

Se trata de un estado de ansiedad extrema que puede surgir en situaciones percibidas como amenazantes, que se manifiesta en sensaciones físicas muy desagradables de tipo palpitaciones, sensación de ahogo, sudoración… y pensamientos catastróficos de muerte o pérdida de control. Puede derivar en estados depresivos e instalarse el miedo a que ocurra otra vez un ataque de pánico; esto sería miedo al miedo (fobofobia). Con la psicoterapia aumenta la tolerancia a las sensaciones desagradables y disminuye la percepción de pérdida de control.

FOBIAS

Son miedos intensos, más o menos irracionales a animales, situaciones, sangre, etc. En algunos casos podemos identificar el suceso que originó la fobia, como sería el caso de un accidente de automóvil que provoca amaxofobia (miedo a conducir); o el ataque de un perro que lleva a la cinofobia (fobia a los perros); no obstante, también es frecuente la imposibilidad de encontrar un suceso que explique la fobia, lo que por otra parte no impide su tratamiento. Cuando el miedo aumenta de intensidad, resultando imposible de manejar y se generaliza a diversas situaciones, limitando la vida cotidiana, puede ser el momento de acudir a terapia para que gradualmente se adquiera una tolerancia del objeto temido, lo que lleva por otra parte a sentir más control sobre uno mismo.

AGORAFOBIA

Ansiedad elevada provocada al estar en lugares (centros comerciales, aglomeraciones…) o situaciones (por ejemplo colas en tiendas, atascos de tráfico) de los que puede resultar difícil escapar o produciría vergüenza hacerlo. La evitación de estos lugares o situaciones va limitando la vida social de la persona y a menudo llevando a un aislamiento que suele conducir a estados depresivos. La terapia irá dirigida a disminuir la percepción excesiva o irracional de peligro, aumentando la autoestima y la confianza para reconquistar la autonomía perdida).

FOBIA SOCIAL

Ansiedad y evitación de situaciones sociales por el temor o malestar que produce imaginar una hipotética evaluación negativa por parte de los demás. Puede estar circunscrita a un problema concreto como hablar en público o haberse generalizado a varias situaciones. En muchos casos hay un antecedente de timidez en la infancia y adolescencia, o sucesos de tipo acoso escolar, patrones educativos excesivos o incoherentes, figuras de autoridad amenazantes…, que generaron una inseguridad y una autoevaluación negativa.

El objetivo de la psicoterapia será un autoconcepto realista que valore las capacidades propias y acepte las limitaciones sin dramatismo, la tolerancia a la ansiedad y la práctica de situaciones sociales en imaginación para generalizar los logros a situaciones reales. Otros factores asociados que se tratan son: inseguridad, baja autoestima, timidez, falta de habilidades sociales.

OBSESIONES, COMPULSIONES, TOC

El trastorno obsesivo-compulsivo es uno de los motivos de consulta más frecuentes. Se diagnostica cuando se producen pensamientos intrusivos y recurrentes y rituales que producen un malestar intenso e interfieren en la vida cotidiana. En un intento de neutralizar estos pensamientos obsesivos y la ansiedad derivada, se recurre conductas o rituales más o menos visibles (en ocasiones el ritual puede ser una secuencia de pensamientos). El contenido de las obsesiones suele estar relacionado con el temor de contaminación, producir un daño a alguien, tener una orientación sexual no deseada, incurrir en un descuido con consecuencias fatales… en cualquier caso, cualquier temática es susceptible de convertirse en una obsesión.

La psicoterapia ayuda a afrontar los temores de forma gradual en la seguridad de la consulta, permitiendo al paciente avanzar a su ritmo hasta que las ideas obsesivas dejen de controlar al paciente.

DEPRESIÓN

Es un estado de tristeza persistente que disminuye la motivación y el impulso de hacer cosas que antes interesaban. Otros síntomas que pueden aparecer son la disminución de apetito, alteraciones del sueño, fatiga, dificultad de concentración. Aumentan los pensamientos negativos y hay una dificultad para ver los aspectos positivos, por lo que a menudo la depresión se autoalimenta y se intensifica a sí misma si no es tratada.

El desencadenante puede ser una pérdida y un duelo o la frustración de necesidades; en otros casos, no se identifica fácilmente el detonante de este estado y conviene indagar qué esquemas mentales o creencias sobre uno mismo y el futuro se han activado, produciendo efectos depresivos. Estas creencias suelen permanecer inconscientes, por lo que el objetivo en psicoterapia es traerlos a la conciencia y expresarlos, activando al mismo tiempo recursos constructivos de afrontamiento).

TABAQUISMO Y OTRAS ADICCIONES

Alcohol, drogas, Internet, sexo, juego patológico, compras compulsivas, etc. Lo que define a una conducta adictiva no es tanto la frecuencia con la que se realiza (aunque suele ser elevada), sino la percepción de falta de control y el malestar que produce en la vida personal, laboral o social de la persona. Hay una gratificación inmediata ya sea por el placer que aporta o por el alivio del estrés, pero a medio y largo plazo, la intolerancia a la frustración y el pobre control sobre la propia vida hace que los problemas se agraven y las relaciones interpersonales se vean afectadas negativamente.

La psicoterapia ayuda disminuyendo el impulso o craving de la adicción y desensibilizando las situaciones que actúan como estímulos o disparadores, activando recursos alternativos para manejar el estrés.

TRASTORNOS ALIMENTARIOS

  • Bulimia Nerviosa: Atracones recurrentes junto con la percepción de falta de control sobre la comida; para contrarrestar la ganancia de peso se recurre a vómitos, laxantes, ayuno o ejercicio físico excesivo. Hay una sobrevaloración del aspecto físico sobre otros aspectos de la identidad, por lo que tras los atracones aparecen sentimientos de culpa y/o autodenigración. Desencadenantes frecuentes de este trastorno, especialmente en la adolescencia o primeros años de juventud son las dietas estrictas y viajes al extranjero. Tanto en la bulimia como en los atracones, el objetivo será fortalecer la autoestima, identificar los sucesos que iniciaron el comer compulsivamente, sanar el sufrimiento emocional del pasado, y disminuir estilos de pensar exigentes y perfeccionistas por una flexibilidad que permita la adaptación a situaciones estresantes de la vida cotidiana.

  • Trastorno por atracón: Atracones recurrentes sin conductas compensatorias como vómitos o laxantes. La ganancia de peso puede ser muy rápida y producir riesgos para la salud). La psicoterapia enfocará las formas de pensar que empujan a un manejo débil del estrés, los estilos de personalidad que contribuyen a un autoconcepto distorsionado, aumentará la gestión de emociones excesivas de culpa, vergüenza, tristeza, rabia, etc. En definitiva, la terapia será integral, tratando los aspectos cognitivos, emocionales y conductuales.

TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

Es un trastorno que ocurre cuando se ha experimentado o presenciado acontecimientos percibidos como una amenaza para la integridad física y la reacción ha sido de terror o desesperanza. Se acompaña de síntomas como la reexperimentación del suceso traumático en forma de recuerdos o pesadillas y un malestar intenso que lleva a evitar cualquier estímulo que asocie o simbolice el trauma. (Ver terapia EMDR).

DIFICULTADES SEXUALES

La terapia sexológica combina sesiones dirigidas a los aspectos emocionales y vivenciales con una serie de tareas entre sesiones para realizar con o sin pareja, cuyo objetivo es el aumento de disfrute en la actividad sexual y la disminución o desaparición del problema.

  • Vaginismo: Contracción de la musculatura vaginal que impide la penetración durante las relaciones sexuales. A menudo la explicación y la intervención irá dirigida a tratar el vaginismo como una reacción fóbica originada por algún incidente que causó un estrés intenso.

  • Dispareunia: Es un dolor genital recurrente que incapacita el coito, si la causa no es una enfermedad, la terapia irá enfocada hacia la localización del conflicto relacionado con la actividad sexual y la reacción dolorosa.

  • Eyaculación Retardada: Se trata de la dificultad de alcanzar el orgasmo. Aunque en ocasiones se deba a factores físicos como enfermedad o efectos secundarios de medicamentos, la mayoría de los casos se deben a aspectos psicológicos. Una tendencia al exceso de autocontrol puede ser la causa; también la distracción o la dispersión de pensamientos, lo que a menudo termina llevando a un desinterés por la actividad sexual.

  • Eyaculación Precoz: Exceptuando el efecto secundario de ciertas sustancias, el origen es casi siempre psicológico. La eyaculación precoz suele estar provocada o mediada por factores de ansiedad más o menos conscientes y por la preocupación de complacer a la pareja. Los intentos de distracción para retrasar el orgasmo son ineficaces y en muchas ocasiones, contraproducentes. Los objetivos de la terapia son la disminución de la ansiedad y la conciencia corporal, tanto individualmente como en pareja, para disfrutar de unas relaciones sexuales más satisfactorias.

  • Trastorno de Erección: Es el motivo de consulta sexológica más frecuente entre los hombres y se define como una dificultad o incapacidad para obtener o mantener una erección satisfactoria en la actividad sexual. Esta alteración provoca un malestar en la relación, lo que a su vez en muchos casos agrava el problema). La terapia enfocará el origen del problema, cuándo se inició, qué hechos se relacionan, creencias personales y sobre la pareja…, siendo el objetivo principal la capacidad de relajación y disfrute durante los encuentros sexuales.

  • Inapetencia Sexual: La ausencia o disminución del deseo sexual puede estar asociada a problemas de entendimiento, frustración o resentimiento con la pareja; en otros casos, puede estar asociado consciente o inconscientemente a algún suceso desagradable o a sintomatología ansiosa o depresiva que inhibe el deseo sexual.

HIPOCONDRÍA

El miedo a la enfermedad y creencia de tener alguna dolencia grave está en muchas ocasiones asociado a un profundo estado de ansiedad asociado a vivencias dolorosas no procesadas o resueltas del todo que con la psicoterapia se consiguen superar para que no afecten.. A menudo el miedo a la enfermedad física resulta preferible a tener que enfrentar sentimientos no comprendidos y difíciles de aceptar. El miedo intenso a padecer determinada dolencia lleva a conductas de evitación (por ejemplo, de visitas a médicos) o por el contrario buscar compulsivamente información de médicos, otras personas o internet; lo que en ambos casos conduce a un aumento de la ansiedad y una incapacidad para calmarse.

DOLOR AGUDO O CRÓNICO

La ansiedad aumenta la percepción del dolor y éste a su vez aumenta la ansiedad, lo que se convierte en una espiral de malestar. Por medio de técnicas de relajación, energéticas y/o hipnóticas se potencia una toma de conciencia de las sensaciones corporales y sentimientos asociados, lo que permite liberar tensiones y encontrar el equilibrio y bienestar interior, ayudando a que el paciente pueda salir del bloqueo que supone el dolor en su vida.

ALTERACIONES DEL SUEÑO

El insomnio, despertares frecuentes, pesadillas pueden asociarse a estilos de vida insanos, falta de ejercicio físico, alimentación poco equilibrada o turnos de trabajo complicados, pero en la mayoría de los casos, los trastornos del sueño son expresiones de estrés, preocupación, ansiedad… Diferentes técnicas de relajación pueden ayudar a aparcar los problemas durante la noche y conseguir un estado de tranquilidad que ayude a dormir.

PROBLEMAS PSICOSOMÁTICOS

Cuando cuesta identificar los sentimientos o no se permite su expresión, el cuerpo comunica el malestar con trastornos de todo tipo, generalmente afectando al sistema más vulnerable, ya sea digestivo, cardiaco, respiratorio…La terapia en estos casos va encaminada hacia las causas emocionales que a menudo están relacionadas con necesidades no satisfechas.

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