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Psicoterapia Bonos 5 sesiones

Ahora ofrecemos sesiones de terapia psicológica con una tarifa más asequible si se elige la opción de bonos de 5 sesiones (200 euros). La sesión individual tiene una tarifa básica de 55 euros, que con el bono se queda en 40 euros. Están incluidas todas las terapias (excepto de pareja o familiar), EMDR, Eft o hipnosis.

CONDICIONES

  • Este bono tendrá una validez máxima de tres meses, salvo motivo justificado
  • Se emitirá según horario y ubicación, comprometiéndose el terapeuta a su cumplimiento
  • Las sesiones tendrán lugar el mismo día y hora cada semana

 

Cómo defenderse de un psicópata o maltratador

En gran parte por la influencia del cine, tenemos en mente que un psicópata es un asesino del tipo Hannibal Lecter de “El silencio de los corderos”, cuando la verdad es que una pequeñísima proporción son criminales. Una mayoría de psicópatas no son delincuentes o no tienen antecedentes penales; son más bien personas encantadoras con cierto carisma superficial, son estafadores, farsantes o maltratadores, pero gracias a su habilidad de manipulación no se han delatado.

La relación entre maltrato y psicopatía es relativamente elevada y esta coincidencia es muy frecuente en los casos de violencia de género. Aunque existen maltratadores que no son psicópatas, lo que sí es prácticamente seguro es que en el caso de psicopatías vamos a encontrar maltrato, especialmente en la familia nuclear, en la ascendente o en relaciones de pareja. Las investigaciones arrojan el dato de que entre un 1% y un 3% de la población son psicópatas, por lo que en España se calcula que hay unos 800.000; y entre 20 y 40 por ciento de los agresores físicos de mujeres son psicópatas (Vicente Garrido; Amores que matan; 2001).  También existen mujeres psicópatas, aunque la prevalencia es mucho menor y el modus operandi puede ser muy diferente.

Cuando el maltratador es un psicópata, gracias a su inteligencia normal o incluso por encima de la media, puede manipular y explotar a la víctima de forma que el abuso físico y/o psicológico pase desapercibido para los demás e incluso para la persona maltratada que puede sentirse confundida en una especie de síndrome de Estocolmo como el que se da en personas secuestradas. El maltrato psicológico es más sutil y menos visible, aumentando en intensidad y frecuencia a medida que el psicópata o maltratador se siente más seguro, con más control sobre la relación. En una primera fase de contacto, la víctima se considera afortunada ante los encantos y atenciones del psicópata y no se percata de los rasgos más peligrosos sencillamente porque los ocultó bajo una máscara de persona normal o incluso humanitaria; sólo cuando éste ya se siente con el control, muestra su verdadero rostro. Es probable que la víctima ya haya adquirido ciertos compromisos con el psicópata (matrimonio, hijos, negocios e incluso mascotas pueden crear un lazo más difícil de romper), o que dependa económicamente de éste, lo que disuade de protegerse y alejarse. Al principio, no suele haber agresiones físicas, y sí maltrato psicológico en forma de humillaciones, descalificaciones o insultos, desprecio… todo destinado a la dominación y control absoluto de la víctima, ya que las personas con rasgos psicopáticos necesitan sentirse ganadores, con poder sobre las personas a las que en realidad considera objetos para utilizar en su beneficio, por lo que si consigue la obediencia de alguien de forma no violenta,  no suele arriesgarse a mostrarse con toda la crueldad de la que es capaz, y mucho menos exponerse a un arresto o procedimiento judicial.

Entre los rasgos de personalidad o patologías presentes con más frecuencia en  maltratadores encontramos:

* Trastorno narcisista de la personalidad (grandiosidad, necesidad de admiración, tendencia a la explotación de los demás y falta de empatía)

* Trastorno disocial de la personalidad (CIE-10) Este es el que describe mejor la personalidad del psicópata: (desprecio de los derechos de los demás y falta de empatía, no respeto de las normas sociales, deshonestidad, impulsividad, incapacidad para sentir culpa o remordimientos, irresponsabilidad, incapacidad para mantener relaciones personales duraderas, muy baja tolerancia a la frustración y bajo umbral para descargar agresividad, dando incluso lugar a comportamientos violentos)

* Trastorno paranoide de la personalidad ( desconfianza, rencor, susceptibilidad, celos)

* Adicción al alcohol u otras sustancias

HERRAMIENTAS QUE PROTEGEN DE PSICÓPATAS

Hay que tener en cuenta que los siguientes recursos son sólo útiles para protegerse de una relación abusiva o cuando  se ha decidido terminarla, ya que  cualquier incremento en los recursos de la víctima puede constituir una amenaza a la autoestima del maltratador o psicópata, incrementando su nivel de violencia. Vicente Garrido describe 3 tipos de psicópatas: el posesivo (necesitado de control y dominación, suele acosar e impedir que sus víctimas cuenten con apoyo familiar o social. El más peligroso en relaciones de pareja), el instrumental (utiliza a las personas para su propio beneficio; son sobre todo estafadores), y el mixto, que reúne características de ambos.

* Información

La mayoría de las personas desconocen los rasgos que caracterizan a un psicópata por lo que resulta más fácil dejarse embaucar por ellos. Hay que tener en cuenta que aunque no siempre sean extremadamente inteligentes, sí tienen una habilidad especial para intuir las debilidades y necesidades de los demás y explotarlas a su favor.  Cuanto antes se identifique que se está en las garras de un psicópata, más posibilidades de escapar o de salir indemne. Es importante conocer su personalidad, sus intenciones y lo que les motiva para protegerse o no seguir siendo sus víctimas. Algunos autores que han investigado y escrito sobre psicópatas son Robert Hare, Vicente Garrido y José Manuel Pozueco. Leer casos similares ayuda a comprender y a quitarse la venda de los ojos por enamoramiento, por dependencia o por confusión.

* Autoconocimiento

Nuestro mundo interno nos es a menudo muy desconocido. Observar con curiosidad y aceptación nuestros sentimientos, necesidades y deseos nos conecta con lo más íntimos de nuestro ser, y estar conectados con nosotros mismos nos acerca a nuestros objetivos, a ser los dueños de nuestra vida. El autoconocimiento es un repelente para psicópatas y maltratadores.

* Autoestima

El respeto por nosotros mismos es un factor que nos protege de personas abusivas. Reconocer nuestros puntos fuertes, cualidades y talentos es muy gratificante y fortalece nuestro papel en cualquier entorno, sin embargo, es más importante la aceptación incondicional de nuestros puntos débiles y defectos. Las personas con rasgos psicopáticos utilizan las cualidades de los demás para manipular; a una mujer que es compasiva por ejemplo, un psicópata  podría asustarla con suicidarse si se aleja, o a alguien generoso, hablarle de necesidades económicas. También utilizan los defectos de las víctimas para avergonzarlas y culpabilizarlas, menoscabando su autoestima.

* Asertividad

Es la capacidad de defender nuestros derechos, de decir no y poner límites, de expresar nuestras necesidades y deseos. Cuanto menos la ejercitemos, más se debilita y más cuesta hacernos respetar, pero también es cierto que cuanto más se practica más fácil resulta aplicarla. Hay una relación entre autoestima y asertividad, por lo que pequeños gestos de autoafirmación pueden aumentar la autoestima, y al respetarse y quererse hay más capacidad de expresarse y defenderse. Los psicópatas desprecian a las personas que no les plantan cara y que se dejan abusar, incluso se crecen y encuentran placentero aprovecharse de los que consideran débiles. Permitir que el enfado y la indignación les ponga en su sitio es muy sano. Eso sí, si hay dependencia económica o emocional puede ser más práctico primero protegerse y alejarse lo más posible.

* Socialización

Al igual que los depredadores en la sabana, los psicópatas y maltratadores escogen sus víctimas por su vulnerabilidad; cuanto más aisladas o menos integradas en un grupo, más susceptibles son de caer en sus garras. Es frecuente que en una relación de pareja, el maltratador aleje a personas que aprecien a su víctima, criticándolos o impidiendo de una forma u otra el contacto. Si estás en una relación de maltrato de larga duración, puede resultar difícil recuperar el trato con amigos o familia, pero es imprescindible contar con una referencia externa a esa relación destructiva. Los servicios sociales de la zona pueden proporcionar un apoyo emocional y logístico imprescindible cuando no se puede contar con familia o amigos; también es útil inscribirse en grupos de apoyo para compartir experiencias y tomar conciencia de lo que ha ocurrido.

*Empleo

Tener un entorno laboral es otro factor de protección; además de la independencia económica que aporta un empleo, es una fuente de autoestima si el ambiente es reforzante. Si tu pareja es un maltratador, te conviene mantener tu trabajo tanto si te vas como si te quedas en esa relación destructiva. Por otra parte, los compañeros de trabajo, usuarios y clientes pueden ayudarte a ver que hay otras formas de relacionarse mucho más sanas que la del maltratador.

*Terapia

La psicoterapia ofrece un entorno seguro en el que se van a fortalecer los recursos personales y las herramientas descritas arriba. Es muy importante tomar conciencia de lo ocurrido, de cómo se ha llegado a ser víctima para no volver a caer. Es necesario que se produzca un proceso de “desvictimización” y de fortalecimiento de la propia identidad, la cual se ha debilitado al tratar íntimamente con un maltratador o psicópata.

Psicólogos Eleva Madrid y Las Rozas

DEPRESIÓN. EFECTOS Y CAUSAS

La depresión es un trastorno del estado de ánimo, caracterizado por tristeza persistente y dificultad o incapacidad para disfrutar. Se puede considerar un síndrome, pues está formado por un conjunto de síntomas entre los cuales e encuentran:

  • Pérdida o aumento de peso y/o apetito
  • Insomnio o hipersomnia
  • Agitación o enlentecimiento psicomotor
  • Fatiga o pérdida de energía
  • Sentimientos de inutilidad o culpa
  • Dificultad de concentración
  • Indecisión o dificultad para tomar decisiones
  • Ideación de muerte o suicididio

Un episodio de depresión mayor puede ir de leve a grave según su intensidad y de cuánto interfiera en la vida personal,  laboral o social. En el trastorno distímico, el estado depresivo es menos extremo pero crónico y suele haber asociada una baja autoestima.

Algunos de los factores físicos que se han relacionado con la depresión, son alteración de ciertos neurotransmisores como la serotonina, noradrenalina y dopamina, y ciertas enfermedades como el hipotiroidismo. Entre los factores psicológicos, se encuentra la presencia de esquemas mentales depresogénicos, forjados desde la infancia y frecuentemente asociados a pérdidas o sucesos dolorosos frente a los que no se pudo reaccionar con estrategias eficaces. Llamamos esquemas mentales a las creencias e interpretaciones que hacemos sobre la realidad. En la depresión, estos esquemas se relacionan con una visión negativa y pesimista de uno mismo, de los demás y del futuro; lo que a su vez suele llevar a estados de apatía y desesperanza que retroalimentan la depresión en un círculo vicioso.

En nuestros Centros de Psicología Eleva de Madrid y Las Rozas, valoramos en una primera consulta los síntomas y su intensidad para poder hacer un plan de tratamiento rápido y eficaz.

Terapia de pareja en Madrid. Infidelidad, celos, discusiones

La terapia de pareja es la opción cuando por diferentes circunstancias, se producen  crisis o cambios en la convivencia a los que puede costar adaptarse por el aumento del compromiso, cargas de responsabilidad desbordantes, estresores externos que afectan a l relación.

Los motivos más frecuentes de desacuerdo e insatisfacción en la pareja por las que se puede acudir a una terapia son:

  • Discusiones frecuentes
  • Infidelidad
  • Celos y desconfianza
  • Desacuerdo en la crianza de los hijos
  • Problemas con familia política
  • Conflicto relacionado con la administración del dinero
  • Repartición de tareas domésticas y ocio

En todos los casos, en la primera fase se intenta lograr una comunicación franca y directa de los sentimientos (y a menudo resentimientos) para fomentar la empatía y la comprensión mutua de lo que está motivando la insatisfacción en la pareja. Esta tarea puede resultar complicada en un principio; ya que a menudo se acude a terapia cuando el conflicto se ha enconado y despierta fácilmente sentimientos de rabia, impotencia o tristeza. En cualquier caso, avanzando al ritmo de la pareja, debe buscarse una honestidad respetuosa, diferenciando entre sentimientos y conductas. Se puede pedir responsabilidad sobre la conducta, sobre todo cuando es destructiva para uno o para los dos miembros, pero con los sentimientos, creencias y valores lo más eficaz es intentar comprenderlos y descubrir qué necesidades los motivan; ya que la voluntad no es suficiente para modificarlos.

Las razones de exclusión de una terapia de pareja son:

  • La presencia de una tercera persona en una relación ya sea sexual o amorosa. En estos casos, la gratificación que supone una relación sin las cargas de responsabilidad interfiere con el esfuerzo terapéutico que se espera de la pareja. Por otra parte, una doble vida aumenta el estrés, los engaños y lo más recomendable generalmente es decidirse por la implicación total en sólo una relación.
  • Presencia de trastornos graves como depresión mayor u otros trastornos del estado de ánimo, adicciones, trastornos de personalidad, psicosis, etc. Antes de comenzar una terapia de pareja conviene una terapia individual para tratar y disminuir la sintomatología derivada, lo que en la mayoría de los casos revierte positivamente en la relación de pareja.
  • Maltrato físico y/o psicológico. Generalmente, las personas maltratadoras no suelen acudir a terapia, ya que consciente o inconscientemente están consiguiendo lo que necesitan o desean, manipulando o exigiendo. Tanto los que maltratan como las víctimas suelen ser personas con muy baja autoestima; los rasgos de psicopatía, narcisismo o paranoia también se relacionan con conductas agresivas y controladoras. En algunos casos puede que no haya consciencia del perjuicio que se está infligiendo a la otra persona y quizás la terapia pueda ayudar a un darse cuenta que motiva acciones de cambio.

En Psicólogos Eleva de Madrid y Las Rozas valoramos en una primera entrevista informativa cuál sería el enfoque más eficaz para resolver los problemas de pareja.

 

 

 

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), pronóstico y tratamiento

La clasificación en el DSM-VI (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales) sitúa al TOC como un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la presencia de obsesiones (pensamientos recurrentes percibidos como intrusivos y fuera de control, que provocan ansiedad, miedo o inseguridad) y compulsiones que son comportamientos u actos mentales repetitivos (por ejemplo limpiar, ordenar, verificar, contar o repetir palabras, y hacer preguntas, generalmente sin conclusión, a otros o a uno mismo). El contenido de las obsesiones es muy diverso, pero suele estar relacionado con temas de responsabilidad (por ejemplo temer haber atropellado a alguien o quedarse embarazada); moralidad (pensamientos obscenos); peligro (dejar el gas abierto), escrupulosidad (contaminarse con microbios). El objetivo de las conductas repetitivas y automáticas que son las compulsiones sería reducir la ansiedad o miedo y aumentar la seguridad, el orden o certeza, pero paradójicamente, incrementan los sentimientos de inseguridad y de miedo, manteniendo o agravando el trastorno e interfiriendo cada vez más en la vida personal, laboral y social.

En general, el TOC supone una pérdida de tiempo y energía que limita o impide el disfrute de situaciones positivas lo que frecuentemente lleva a estados depresivos. Por otra parte, es frecuente que el paciente viva estos síntomas con culpa y vergüenza, lo que contribuye al aislamiento.

La gravedad del trastorno depende de si hay o no conciencia de la enfermedad, ya que el tratamiento resulta más efectivo, si el paciente se da cuenta de la irracionalidad o desproporción de las obsesiones y compulsiones. Puede indicarse un pronóstico positivo si el trastorno se presentó tras un claro desencadenante, hay buena adaptación social y se sigue un tratamiento terapéutico, a veces complementado con medicación.

En los Centros de Psicología Eleva de Madrid, tras una entrevista exhaustiva en la que se determinan el origen de este trastorno, los conflictos internos generalmente inconscientes y los factores que lo mantienen, se aplican estrategias terapéuticas como EMDR y mindfulness que permiten la curación de los síntomas y fortalecimiento de recursos personales para afrontar la ansiedad y el miedo de forma constructiva y adaptativa.

LA ANSIEDAD NOS AVISA DE ALGO IMPORTANTE

La ansiedad es una respuesta ante sucesos percibidos como amenazantes, por lo que es similar al miedo. La diferencia, muy sutil a menudo, con el miedo, es la ambigüedad del estímulo; es decir, cuando nos referimos al miedo, lo asociamos a una amenaza concreta como una situación que se vive en tiempo real, ante la que o bien no tenemos recursos (por ejemplo, un atraco a mano armada nos dejaría totalmente indefensos) o nos percibimos como incapaces de afrontarla. En el caso de la ansiedad, el estímulo o situación desencadenante puede venir de una posible amenaza en un futuro que imaginamos o anticipamos; funciona más como un aviso de que algo desagradable puede suceder.

La expresión de la ansiedad es emocional principalmente, pero también cognitiva (en forma de pensamientos automáticos catastróficos y creencias de incapacidad o de falta de control), física (con diversas sensaciones desagradables como taquicardias, hiperventilación, entumecimiento, sudoración, etc.) y conductual (evitación o ganas de salir huyendo, hiperactivación y agresividad o bloqueos que paralizan).

La función de la ansiedad seria la de preparar y evitar algo perjudicial, por lo que en muchos casos sería adaptativa, minimizando el impacto de las consecuencias; un ejemplo seria la ansiedad en forma de nervios en el estómago o inquietud que nos avisa de la proximidad de un examen haciéndonos estudiar y así evitar un suspenso.

Cuando la ansiedad es muy intensa, nos está avisando de alguna necesidad vital de la que a veces no somos conscientes y a la que no hacemos mucho caso, por lo cual esa ansiedad va a aumentar y cuando empieza a afectar a la vida personal, laboral o social e impide alcanzar objetivos, nos encontramos con un trastorno de ansiedad más o menos grave.

Aunque la solución farmacológica pueda aliviar la sintomatología, en general conviene conocer los aspectos psicológicos que disparan la ansiedad y que a menudo están asociados a experiencias tempranas desagradables que provocaron miedo intenso, o ante las que no se tenían suficientes recursos. Con la psicoterapia se aprende a identificar las situaciones internas o externas que disparan respuestas automáticas y descontroladas de ansiedad; así podemos aprender a calmar la mente y el cuerpo para responder más eficazmente.

En nuestros centros de Psicología, Psicólogos Eleva en Madrid y Las Rozas, tratamos diferentes trastornos relacionados con la ansiedad; aunque existen muchos más, los más frecuentes y más asociados a la ansiedad son: fobias a diferentes situaciones, ataques de pánico, agorafobia, obsesiones y compulsiones, ansiedad generalizada, fobia social, hipocondría, trastornos alimentarios

¿Cual es la frecuencia adecuada en una psicoterapia?

En un principio, se recomienda una sesión semanal, espaciándose a medida que avanza la intervención a una sesión quincenal o mensual antes de dar por finalizada la psicoterapia. En algunos casos agudos de mucho malestar o angustia, se puede atender dos veces por semana, pero en la mayoría de los casos, esto ocurre puntualmente, volviéndose enseguida a la frecuencia semanal.

¿Cuanto dura la terapia?

Depende de diferentes factores como el tipo de problema, cuándo comenzó y cuánto lleva padeciéndose, con qué apoyos se cuenta, etc. Con algunos problemas graves o crónicos, puede ser necesaria una intervención regular y más larga en el tiempo, pero por lo general, una intervención psicoterapéutica oscila entre 10 y 16 sesiones, incrementándose el bienestar a partir de la segunda o tercera sesión. También se dan casos en los que tres o cuatro sesiones han bastado para resolver una fobia, ataques de pánico puntuales, u otro problema sin complicaciones asociadas.