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Estadísticas de violencia de género y psicopatía

DATOS ESTADÍSTICOS SOBRE MALTRATO ASOCIADO A PSICOPATÍA Y SADISMO
La psicopatía tiene una prevalencia del 1% en la población general. Si se considera la población penitenciaria, esta prevalencia alcanza el 30% (Patrick 2000). Vicente Garrido ha estimado que entre el 20% y el 40% de los agresores físicos de mujeres son psicópatas, aunque este porcentaje puede aumentar si se tiene en cuenta la violencia psicológica.
Berger y otros (1999) encontraron en una investigación que el 27,2% de los agresores sexuales cumplían criterios diagnósticos del trastorno sádico de la personalidad, aunque hay que tomar el dato con cautela al ser el tamaño muestral reducido. Stone encontró en una muestra de asesinos en serie una prevalencia aproximada del 90% considerando tanto el trastorno sádico de la personalidad como la psicopatía.
En 2014 se contabilizaron en nuestro país 126.742 denuncias por violencia de género (siendo la víctima mujer); de las denuncias por violencia doméstica (violencia física o psicológica ejercida por hombre o mujer sobre descendientes, ascendientes, cónyuges, etc.), el 63% de las víctimas fueron mujeres y el 37% hombres. Las cifras de víctimas con lesiones físicas e intervenciones quirúrgicas es desconocida porque no se contabilizan. El total de hombres muertos a manos de mujeres en 2011 (no encontramos datos de otros años), fueron 7, lo que supone un 11%. El número de mujeres asesinadas por violencia de género desde 2010 hasta 2014 (Instituto de la Mujer) no ha disminuido significativamente, siendo la media 59 (2008 fue el año con más víctimas mortales: se contabilizaron 72). Según datos del CGPJ, la mayoría de los asesinatos se produjeron durante la convivencia o relación afectiva: el 72%, lo que parece indicar que la permanencia en una relación violenta es más peligrosa que la ruptura. Lamentablemente, los regímenes de visitas de los hijos permiten a progenitores violentos utilizar ese vínculo para seguir dominando y violentando. El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e igualdad que contabiliza las muertes de menores por violencia doméstica desde 2013 tiene constancia de 11 (Diario La Razón 8/8/15). Según el diario El País, en lo que va de año, 23 niños han quedado huérfanos de madre por violencia de género y hay miles de niños que son testigos de malos tratos. La modificación de la Ley de Protección de la Infancia y adolescencia aprobada en agosto de 2015 pretende aumentar la protección de los menores. En el artículo 11 se considera como principio rector la protección de los menores contra cualquier forma de violencia, incluida la producida en su entorno familiar, de género… Parece que se tendrá más en cuenta una condena de malos tratos y la violencia psíquica, física y sexual en la decisión de custodia o régimen de visitas. Un progenitor maltratador/a con rasgos de personalidad psicopáticos constituye una amenaza para la integridad física y moral de los menores, especialmente tras la ruptura de la pareja, quien en muchos casos ejerce en cierto modo como figura de protección. Algunos ejemplos trágicos de menores asesinados por progenitores son el de Ruth y José a manos de su padre, José Bretón; el de la hija de Angeles Gonzalez, asesinada por su padre, condenado por malos tratos durante una visita sin vigilancia; y el más reciente de las niñas de 4 y 9 años asesinadas de forma premeditada por su padre David Oubel. Estos progenitores no presentaban trastornos psicóticos o depresivos y sí parecían tener rasgos psicopáticos o sádicos asociados a maltrato

VIOLENCIA DOMESTICA Y PCL-R

1.2 EL PCL-R (PSYCHOPATHY CHECKLIST REVISED) DE ROBERT HARE
Aunque los ítems del PCL-R se refieren a todos los ámbitos (familiar, social, laboral, etc.), intentaremos describir cada uno desde la perspectiva concreta del maltrato doméstico. Un dato importante es que Hare avisa que con el PCL-R pueden generarse falsos negativos en población no penitenciaria (PCL-R, p. 53) y advierte del error de concluir que una puntuación menor de 30 puntos signifique ausencia de psicopatía. Propone un enfoque alternativo con categorías según la puntuación, considerando 17-24 como psicopatía moderada. Proponemos como hipótesis que un gran número de maltratadores presentaría esas puntuaciones y caracterizaría a los psicópatas integrados o subclínicos, término acuñado por H. Cleckley para describir a psicópatas integrados socialmente.
FACTOR 1
*Faceta de relaciones interpersonales
1- Encanto superficial
Ingeniosos y locuaces, con pocos conocimientos aparentan ser expertos. Se hacen pasar por buenas personas, desplegando una seducción exagerada que se convertirá en dominación de la pareja en cuanto el vínculo esté asegurado (generalmente consiste en tener un hijo).
2- Sentido desmesurado de autovalía
Egocentrismo que les hace frustrarse cuando no consiguen admiración, exigiendo a su familia una atención desproporcionada e indignándose con sus necesidades si no le benefician.
4-Mentiroso patológico
Mienten con facilidad, y aunque se les descubra, pueden mostrar indiferencia y negar los hechos, lo que confunde a las víctimas. Exigen transparencia a su familia, no a ellos mismos.
5-Estafador, manipulador
Utiliza la mentira y engaño, puede manipular a su pareja para que le procure placer sexual, dinero, estatus o poder. La pareja y su familia son un objeto (cosificación) del que abusará.
*Faceta afectiva
6-Ausencia de remordimientos o sentimiento de culpa
Indiferencia hacia el daño que hacen a los demás. Es frecuente que el maltratador se sienta sorprendido o indignado ante la posibilidad de tener que reparar el daño causado.
7- Afecto superficial
En un primer momento fingen sentimientos, incoherentes con sus actos. Una vez con control sobre la relación muestran su verdadera personalidad: desapegada y a menudo cruel.
8-Ausencia de empatía, insensibilidad afectiva
No empatizan con la pareja o sus hijos, no ven sus necesidades, no les conmueve su sufrimiento.
16-Incapacidad para aceptar la responsabilidad de las propias acciones
No se consideran atados por normas o valores sociales, por lo que no creen deber responder por sus acciones. Justifican sus actos agresivos minimizando, racionalizando su agresión o culpando a su pareja con frases del tipo “me ha provocado”, “se lo merecía”.
FACTOR 2
*Faceta de desviación social
3-Necesidad de estimulación, tendencia al aburrimiento
Necesidad frecuente de cambios en el trabajo, residencia, estilo de vida; abandona tareas rutinarias, incluyendo las domésticas que delegará totalmente en la pareja.
9-Estilo de vida parasitario
Pueden vivir del trabajo de su pareja, de su renta o patrimonio, o del de su familia.
13-Ausencia de metas realistas a largo plazo
No les preocupa el futuro ni la estabilidad laboral.
14-Impulsividad
No reflexiona o anticipa las consecuencias de sus decisiones; abandonará planes o empleos por puro capricho sin informar a su pareja o familia.
15-Irresponsabilidad
No cumple sus obligaciones y compromisos familiares; pueden conducir temerariamente, no cubrir las necesidades de sus hijos o no pagar sus deudas.
*Faceta antisocial
10-Pobre autocontrol de la conducta
Irritabilidad que se agravará si hay consumo de alcohol. Explosiones de agresividad (amenazas, insultos…) por pequeñas contrariedades en el hogar, que son de corta duración.
12-Problemas de conducta en la infancia
Conductas disruptivas, intimidación a compañeros, expulsiones, etc. (hasta los 12 años).
18-Delincuencia juvenil
Antecedentes penales hasta los 17 años inclusive.
19-Revocación de la libertad condicional
Violaciones de libertad bajo fianza o libertad vigilada, evasiones. Este ítem difícilmente se puede aplicar si la violencia doméstica no resulta en condenas de más de dos años de prisión, lo que es posible en violencia física, pero infrecuente en casos de maltrato psicológico.
20-Versatilidad criminal
Comisión de diferentes delitos, por ejemplo conducción temeraria, falso testimonio, estafa, fraude, secuestro. Dentro del delito de maltrato habitual se incluyen diferentes delitos o faltas (agresión sexual, injurias, lesiones, vejaciones, amenazas, etc.)
*Otros ítems
11-Conducta sexual promiscua
La búsqueda de placer sexual frecuente y variado lleva a infidelidades o utilización de servicios de prostitución que si no acompañan de profilaxis, puede derivar en enfermedades de transmisión sexual que afecten también a la pareja.
17-Frecuentes relaciones maritales de corta duración.
Desinterés por establecer vínculos profundos, pero no aceptarán que les dejen a ellos; la violencia y el vínculo de los hijos servirán como método de presión e incluso de venganza.

Tríada oscura (narcisismo, maquiavelismo y psicopatía)

Algunos autores han relacionado el maltrato psicológico con la llamada Tríada oscura, estudiando sus componentes dentro de la población general, normal y subclínica (Benning, Patrick, Blonigen, Hicks y Iacono, 2005; Hall y Benning, 2006; Jakobwitz y Egan, 2006). Esta incluye rasgos de personalidad narcisista (egocentrismo, autoestima inestable y sentimiento de grandiosidad), rasgos de psicopatía (desprecio por los demás, engaño, ausencia de remordimiento y responsabilidad), y maquiavelismo (cinismo, astucia y manipulación de los demás). Estas tres manifestaciones comparten la ausencia de empatía, están asociadas al abuso interpersonal en general y a la utilización de la violencia psicológica sobre la pareja. Este maltrato suele ser el tipo de violencia más frecuente en las relaciones íntimas, a menudo precede a la violencia física (O’Leary, 2001) y puede tener consecuencias tanto o más graves que el abuso físico o sexual (Henning y Klesges, 2003). Aunque personas con este tipo de personalidad rara vez emplean la violencia física para conseguir sus fines, si con sus tretas psico-emocionales no consiguieran sus objetivos, las consecuencias podrían llegar a ser fatales para la víctima (Garrido 2000). Estos maltratadores, aunque a veces sean impulsivos, pueden tener autocontrol, haciendo uso de una inteligencia que es normal/alta, ejercen dentro del hogar su despotismo y control psicológico, eficaz para abusar de su pareja sin exponerse a denuncias. Los insultos, vejaciones, aislamiento e intimidación son herramientas poderosas para disminuir la autoestima y los recursos personales o sociales de la víctima, aumentando su indefensión y su sometimiento al maltratador. Estos maltratadores o psicópatas subclínicos pueden llevar una vida normalizada, no cumplir criterios del Trastorno antisocial de la personalidad, ni cometer delitos, y no puntúan significativamente en el PCL-R.